Ni el perro mejor dotado, puede acercarse a las habilidades sensoriales de un gato. Los bigotes del gato en conjunto con los otros pelos sensores, son antenas altamente sensibles, y pueden detectar el toque o la presencia más mínima, y hasta la corriente de aire de una ranura en la pared, nunca descubierta por nosotros.
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6. Agosto 2008
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