No son muchos los accidentes domésticos que pueden poner en peligro a vuestro gato, tanto si vive en un piso como en una casa con jardín. Quizás, estos últimos, tengan más posibilidades de sufrirlos, al estar en contacto durante
buena parte del día con otros gatos o sometidos a situaciones que en un recinto cerrado como es un piso no padecerán.
Sin lugar a dudas, el accidente más común en el gato que vive en un piso es lo que se conoce como «gato paracaidista». Son muchos los gatos que tienen la costumbre de asomarse a ventanas o terrazas y que, ante la visión de un pájaro o de algún insecto que llama su atención, intentarán cazarlo al vuelo. En otras ocasiones, el gato se podrá quedar dormido en el borde de una ventana y moverse de forma inconsciente, lo que le podrá hacer caer al vacío. En la mayoría de las ocasiones no pasará nada, quedando dichas situaciones en un gran susto.
El gato tiene una especial habilidad para caer de pie, es decir, con las cuatro extremidades posadas en el suelo, sea cual sea la altura desde la que caiga. De este tipo de caídas se derivan dos problemas. El primero, frecuente, es si el gato en su descenso encuentra obstáculos en su camino que impedirán que sus reflejos le hagan caer correctamente. En estos casos, el animal podrá sufrir importantes lesiones que muchas veces acaban con su vida (rotura de extremidades, de vértebras, traumatismos torácicos, rotura de vejiga…). El segundo problema, independientemente de que haya caído bien o mal, es que ante una situación tan estresante como esta, el gato tenderá a esconderse lo que en muchas ocasiones provocará su pérdida. Si, por fortuna, alguna persona lo encuentra y lo lleva a una clínica veterinaria y el gato está identificado mediante microchip, la localización de sus propietarios será muy sencilla. Por desgracia, si el gato no lo está, que es lo más frecuente, salvo que lo encuentre alguien que conozca a sus dueños o que quiera preocuparse por hacer público su encuentro, es posible que no volváis a verlo.
Otro problema que se suele producir con cierta frecuencia es que vuestro gato aproveche la puerta abierta de vuestro piso para salir al descansillo y, después, su curiosidad le haga explorar el territorio. En ocasiones, su ausencia la notáis rápidamente pero, en otras, pasan horas antes de que seáis conscientes de ella. El resultado es que algún vecino se lo encuentre y lo acoja o bien que el gato, asustado, decida llegar a la puerta del portal y salir a la calle. Se repetirá entonces una situación similar a la comentada para el «gato paracaidista». Una vez más, la identificación se haría indispensable para una rápida recuperación de vuestro gato.
Electrodomésticos ,meubles y cables:
Las lavadoras y los armarios son un lugar ideal para que vuestros gatos se escondan y duerman largas siestas. En el primer caso, las lavadoras pueden provocar desagradables situaciones. En mis años de profesional he vivido las situaciones de dos ahogamientos por esta circunstancia. En ambos se trataba de cachorros que encontraron allí un lugar en donde esconderse. No está de más que antes de ponerla en marcha echéis un vistazo al interior. Los armarios también, a veces, pueden provocar situaciones desagradables. Sois muchos los que tenéis la costumbre de dejar solos a vuestros gatos algunos días en casa. Normalmente basta con un buen avituallamiento de comida y de agua. Pero se han dado casos en que al marcharos de casa, habéis pensado que vuestro gato estaba en alguna habitación de la casa y resultó que se encontraba en un armario que por desgracia habíais cerrado antes de marchar. Si no pasan más que uno o dos días, la anécdota no tendrá importancia pero si transcurre más tiempo, la sorpresa al llegar a casa puede ser sumamente desagradable, especialmente si se produce en meses de calor. La deshidratación en estos casos puede llegar a ser muy grave.
Los gatos no suelen mostrar especial interés en morder cables, pero en algunos casos se pueden producir electrocuciones o quemaduras por esta circunstancia. Debéis, por tanto, prestar especial atención a estos gatos y corregir este comportamiento si es que se presenta.
Se han dado casos de agresión a visitantes desconocidos que entran en vuestras casas para reparaciones u otro tipo de acontecimientos. Vuestro gato puede ser el más tranquilo del mundo pero, ante desconocidos, se puede comportar como un auténtico felino. Para prever este tipo de situaciones, lo mejor será encerrar al gato y tenerle vacunado de la rabia. Un seguro de responsabilidad civil tampoco estaría de más. Os aseguro que casos, se dan.
Teniendo en cuenta que la tenencia de animales debe ser responsable y ser lo menos molesta para las personas que nos rodean, un dato a tener en cuenta son los maullidos de vuestro gato, especialmente en las horas de la noche, en que todo el mundo tiene derecho al descanso. Estos maullidos pueden venir derivados de que el gato pida comida, lo que se solucionará fácilmente si le dejamos acceso libre a ella durante todo el día, o por el celo. En éste último caso, la única solución será la castración que además es, como ya sabréis, un excelente método para que vuestro gato o gata vivan más años y eviten patologías derivadas del aparato reproductor o de las glándulas mamarias en el caso de las hembras. Son operaciones sencillas, con un mínimo riesgo anestésico y con un postoperatorio que, normalmente, no os dará ningún problema.
Intoxicaciones:
En algunas ocasiones nos encontramos con gatos medicados por vosotros. Lo incluyo dentro de los accidentes caseros porque es una práctica relativamente habitual. No sabéis los graves prejuicios que le podéis provocar a vuestro gato. ¡Mucho cuidado con la aspirina y el paracetamol, auténticos venenos para vuestros gatos!
Enlazando con el tema anterior, debéis tener especial cuidado con la ingestión por parte de vuestro gato de determinadas plantas que utilizáis para decorar vuestras casas. Muchas de ellas son tóxicas. En Internet existen listas de las más comunes. Si vuestro gato tiene esta costumbre, comprad lo que se llama hierba gatera y ponedla en una maceta. Esta hierba no es tóxica y cubrirá las necesidades de vuestros gatos. Un sucedáneo que podéis utilizar es la malta.
Si vuestro gato tiene acceso al exterior, los accidentes pueden verse incrementados, especialmente por la tendencia de estos animales a conocer a la perfección el entorno que les rodea. Ahí afuera se van a encontrar con otros gatos, vehículos de motor y algunos indeseables que pueden provocarles daños irreversibles. La vacunación y desparasitación regular de estos animales es, si cabe, más importante que la de los que viven en un hogar cerrado. Ya sabéis cómo se transmiten enfermedades tan graves como la leucemia, la inmunodeficiencia y el PIF. Si vuestro gato está castrado, sus incursiones no le llevarán demasiado lejos pero si no lo está tendrá tendencia a marcharse mucho más lejos y a veces, por desgracia, sufrirá accidentes muy graves. En este tipo de gatos la identificación se hace aún más indispensable. Las peleas con los gatos de la zona se harán frecuentes con las consecuencias que os podéis imaginar. Me parece importante recordaros que si vuestro gato llega a casa con heridas por mordedura, le inspeccionéis adecuadamente, ya que casi siempre suelen infectarse y provocar grandes abscesos que requerirán la intervención urgente del veterinario. Prestad también atención a la presencia de parásitos externos, especialmente las pulgas. La mejor manera de evitarlas es que una vez al mes le apliquéis un buen producto contra ellas. Si vivís en zonas rurales, mucho cuidado con las trampas que se colocan en determinados lugares para ratones, topos u otro tipo de animales.
El acceso de estos gatos a determinados tóxicos y venenos también debe ser tenida en cuenta, por lo que si vuestro gato hace excursiones al exterior con frecuencia y a su vuelta presenta algún síntoma extraño, la visita al veterinario se hace indispensable. Para este tipo de visitas lo que os recomiendo es que utilicéis trasportines rígidos y os olvidéis de mochilas, arneses y otros sistemas que puedan facilitar la huida del gato en plena calle.
Todas las precauciones para evitar este tipo de situaciones se hacen indispensables. Ya sabéis que prevenir es mejor que curar.
Fuente: http://www.elmundodelgato.com/noticia.asp?ref=580


Domingo, 17 de Octubre de 2010 a las 9:59 pm
El suicidio de Habana
Nuestra gata se suicidó desde el balcón hace dos años (13 de Octubre 08).
Nada duele tanto como la palabra Habana encima de una gata y las dos juntas caídas ocho plantas hacia abajo de un edificio en el barrio de Gràcia, en Barcelona. Antes de caer Habana vio el mar y la Sagrada Familia de Gaudí y supo de los privilegios que perdería al desplomarse a ese abismo de asfalto. Caía la tarde y todas las luces encendidas debieron de parecerle infinitas comparadas con la luz tenue del pueblo Sant Feliú de Llobregat a las afueras de Barcelona donde nació. El suicidio de Habana admite una nebulosa de explicaciones similar a la ciudad que representa en mí…
Cesare Pavese escribió: “Los suicidas son homicidas tirados” Maupassant señaló: “Es el sublime valor de los vencidos”
Wittgenstein: “El mundo de quien es feliz es otro distinto
al mundo de quien no lo es”
Creo que mi gata pensó en Maupassant, ella se sabía vencida por la llegada a casa de nuestra hija… Más de un amigo nos comentó sucesos similares, que la llegada de bebés, alteran el espacio de ciertos animales domésticos y deciden irse.
Habíamos tenido ya dos gatos anteriores antes de salir de Cuba. Lezama, tan apacible y genio como el escritor, y Bonita, que a pesar de tener color gris ceniza parecía una mulata de la Habana Vieja curtida en ese barrio, ambos quedaron en la isla al marcharnos, como muchas de sus calles, ciertos recuerdos cercanos al malecón, y la familia.
Una gata como Habana, en el exilio te llena todo el espacio visible de la casa a una altura del corazón donde no cabe una persona, ni amigos, ni familia. Te obligaba a mirar hacia ángulos de vacío y silencio que la pupila no acostumbra. Su ausencia al tacto de mis dedos es una nueva queja. Solo me consuela que murió con una Luna llena de otoño similar el brillo de sus ojos antes de caer.
Si quiero conservar a Habana con una melodía en la memoria me quedo con Smile cantada con aires de blues por Madeleine Peyroux. Solo a guitarra y voz, similar a como la vimos y escuchamos en el Palau de la Música de Barcelona, que parecía que se la cantaba a cada espectador, y yo pensé porqué no me traje a mi gata.