El gato y la mujer

Martes, 9 de Junio de 2009

Curiosidades

Los egipcios fueron la primera civilización que tuvo una relación cercana con el gato, como determinan las primeras inscripciones que se remontan al 2130 a. C., durante la XI dinastía. Ellos notaron la fuerte afinidad entre el gato y la mujer, no es casualidad cuando el gato se convierte en divinidad, hacia el 1575 a. C., representara a la diosa Bastet, con cuerpo de mujer y cabeza de gata, protectora de la casa y la fertilidad. Bastet, hija de Isis, diosa del sol, de la luna y de la tierra era tan femenina que se la identificaba con trajes largos y elegantes, con provocadores escotes, con hermosos bordados y el cuello adornado con perlas.

Bastet es una diosa de la mitología egipcia, también denominada Bast, cuya misión era proteger el hogar y simboliza la alegría de vivir, pues se considera la deidad de la armonía y la felicidad.

Es una diosa pacífica pero, cuando se enfada, se transforma en una mujer con cabeza de leona, asimilándose a la diosa Sejmet y, algunas veces, es mucho más violenta que esta. Al igual que el animal totémico que la representa, Bastet era una diosa impredecible que podía mostrarse tierna o feroz en cualquier momento.

Cleopatra se pintaba los ojos imitando las líneas curvas oscuras naturales de los ojos de su gata, seducida ella misma por la fascinación de la mirada felina.

La lista de afinidad entre una mujer y el gato es amplia, como comunicarse sin palabras con largos silencios y profundas miradas aquello que siente su corazón, los gatos son susceptibles y, como las mujeres les gusta ser cortejados con graduales y delicadas aproximaciones, cada gato es único en su carácter y no hay otro igual de características idénticas, tienen una multiforme personalidad, una clara y explícita, otra misteriosa, inaccesible, voluble.

Todo gato, igual que la mujer puede pasar de la más exquisita amabilidad y gentileza a la más feroz crueldad y agresividad.

Es probable que por todas estas afinidades y otras, que exista una mayor amistad entre el gato y las mujeres, aunque hay excepciones a la regla, existen mujeres que no le gustan, como hombres que tienen buena relación con ellos, pero muchas veces, en el momento de acoger un gato en la familia es la alianza de la mujer con los niños que vence la sospechosa resistencia del marido, aterrado por tener que enfrentarse en la casa con otro universo…. femenino.

“Permanece libre y permanece sólo si quiere…, es el gato quien adopta las personas, que las elige…, como la mujer”, escribe Camilla Cederna.

Sensualidad, seducción, fascinación: atributos del gato como de la mujer, criaturas temibles e inabordables y al mismo tiempo adorables, capaces de impulsos generosos, de lánguidos abandonos, de ardores repentinos, de falsas fugas, de ingenua malicia, de irresistibles caprichos, de celos intensos y de despechos repentinos y sombríos.

Dualidad, misterio y sensualidad: caracteres que alimentan la comparación entre la mujer y gato en la imaginación del hombre.

1 Comentario en “El gato y la mujer”

  1. Andrés Borbón Dijo:

    Interesantísimo artículo. No cabe duda de que los gatos, además de su rol doméstico, siempre han despertado sentimientos de misterio y magia, como lo prueba tu artículo. Yo los adoro y, por supuesto, me ha encantado la entrada.

    Saludos!!


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