Educación básica del gato. I

Jueves, 24 de Julio de 2008

Educación

Lo principal en la educación del gato consiste en enseñarle a usar su bandeja sanitaria, si es que no lo hace solo, a no dañar los muebles de la casa y a que no trepe donde no queramos. Para eso hay unas reglas básicas y una buena cuota de ingenio.

Educación básica.

A un gato no se le puede enseñar como al perro a sentarse, echarse o darte la mano para recibir un premio. Tampoco suele acudir a recibirnos cuando llegamos a casa; aunque la mayoría de los gatos sí lo hacen pues realmente están felices de vernos, pero otros seguirán descansando, comiendo o durmiendo y seremos nosotros los que vayamos a saludarles. Esto no significa que no nos quiera, sólo que esta ocupado en algo más importante para él. Hay gatos a los que les encanta que los acariciemos y pueden pasarse horas en nuestro regazo, pero también hay otros que sólo nos dejará tocarlos unos minutos y luego se retirarán. No hay que insistir, pues de algún modo nos va a demostrar que quiere que le dejemos tranquilo hasta su siguiente sesión de mimos.

La educación básica en un gato consiste en conseguir que haga sus necesidades en una caja, que afile sus uñas en un poste y no en los muebles, pared o cortinas.

Algunos gatos aprenden a usar el inodoro, pero esto tampoco es para todos y no podemos forzarlo. También se le puede enseñar a no subir a la mesa de la cocina o trepar las cortinas.

El gato aprende por experiencia. Al gato no le interesa demasiado cumplir con tus órdenes para hacerte feliz. Si una experiencia fue buena, intentará repetirla, pero si fue mala o desagradable la evitará en el futuro. La clave es logar que el gato se sienta muy a gusto cada vez que hace lo que queremos y, por el contrario, que asocie con algo desagradable las acciones que no son buenas.

Muchas veces hacemos todo al revés sin darnos cuenta. Por ejemplo, si el gato te despierta en la noche (lo cual no es nada bueno), lo que solemos hacer, es levantarnos y darle un poco de leche o comida o lo dejas salir. ¿Qué ha aprendido el gato? “que despertarte tiene premio y con seguridad lo volverá a hacer”. Otro ejemplo es cuando encontramos que ha orinado en la alfombra, lo llamas y cuando viene lo tomas con rudeza, le gritas y lo llevas enfadado hasta su caja. ¿Qué ha aprendido el gato? “no acudas cuando te llaman porque gritan y te llevan a esa horrible caja”. Como podemos ver entienden el último momento, distinto es que les pillemos justo cuando lo están haciendo, entonces es cuando podemos reñirles.

Dedicar un rato cada día a jugar o acariciarle, ayudará a corregir un mal comportamiento, comenzar por suprimir los regaños y castigos. Jugar a lo que sabemos que ya le gusta, esto hace que se sienta bien y no haga diabluras para llamar nuestra atención.

Otro punto clave es premiarlo cada vez que hace algo bien. Lo mejor es crear un ambiente o situación para que el gato haga lo que deseamos. Por ejemplo, dale de comer siempre a la misma hora con el fin de que controlemos cuando necesitará defecar; un rato antes tendremos que quedarnos con él en la habitación donde esté la caja sanitaria y esperar hasta que la use (si no le gusta que le mires, ponte a hacer otra cosa), cuando lo halla hecho, hay que llenarlo de caricias, darle algún premio sabroso o su juguete favorito. Sólo después de esto le das acceso al resto de la casa. Hay que hacer lo mismo cuando se acabe de levantar hasta que orine.

Otra manera de lograr que le guste la bandeja sanitaria, es llevarlo hasta ella y acariciarlo o jugar con tus dedos con las piedrecillas absorbentes, que siempre deben estar limpias.

Si queremos que utilice un poste de rascado, hay que colocar el premio en el poste: puede ser un poco de hierba gatera o unas gotas de aceite con sabor a pescado. También podemos colocar el poste cerca de nosotros y cada vez que se acerque acariciarle.

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